Agenda 2030Notas de PrensaNueva Agenda UrbanaZaragoza

CHA propone que las reformas de calles de Zaragoza garanticen un mínimo de sombra

Ana Lasierra reclama que la adaptación al calor sea un criterio obligatorio en las nuevas urbanizaciones y grandes reformas y señala San Miguel como ejemplo de la necesidad de cambiar el modelo.

Chunta Aragonesista propone que las nuevas urbanizaciones y las grandes reformas de calles y plazas de Zaragoza incorporen un estándar mínimo de sombra, de forma que la adaptación a las temperaturas extremas se convierta en un criterio básico desde el diseño de los proyectos y no en una actuación posterior.

La coordinadora de CHA-Zaragoza, Ana Lasierra, considera que las quejas de vecinos, entidades ecologistas y comerciantes del entorno de San Miguel por el desarrollo de las obras y la pérdida de arbolado ponen sobre la mesa un debate que va mucho más allá de esta actuación concreta.

«Estamos gastando millones de euros en transformar calles y plazas que tendrán que servir a Zaragoza durante décadas. No tiene sentido reformar hoy un espacio público sin pensar cómo se va a vivir en él durante los veranos cada vez más calurosos que estamos sufriendo”, señala Lasierra.

CHA considera necesario cambiar también la forma en la que se evalúa el arbolado de las actuaciones urbanísticas. “No podemos limitarnos a contar cuántos árboles se quitan y cuántos se plantan. Un árbol joven no sustituye automáticamente la sombra que proporciona un ejemplar adulto. Lo que tenemos que medir es la sombra efectiva que gana o pierde una calle”, explica la coordinadora de CHA-Zaragoza.

En este sentido, CHA plantea estudiar la implantación de un “estándar de sombra de Zaragoza” que establezca objetivos mínimos de cobertura en las nuevas urbanizaciones y en las grandes reformas del espacio público, siguiendo experiencias y propuestas que ya se están planteando en otras ciudades aragonesas.

La formación aragonesista propone que este criterio contemple, además del porcentaje de sombra, la conservación prioritaria del arbolado maduro, espacio suficiente para el desarrollo de las copas y raíces, suelo permeable y soluciones alternativas allí donde las instalaciones subterráneas dificulten la plantación.

Para las reformas de calles consolidadas, CHA plantea que los proyectos incorporen un balance de sombra antes y después de la actuación, de manera que sea posible conocer qué efecto tendrá realmente una obra sobre el confort térmico del espacio público.

“San Miguel debería servirnos para aprender. Una reforma urbana no puede valorarse únicamente por el pavimento, el mobiliario o la imagen final. Tenemos que preguntarnos si después de invertir millones hemos conseguido una calle más habitable, con más sombra y preparada para afrontar el calor”, afirma Lasierra.

Un mapa de sombra para priorizar los barrios más vulnerables al calor

CHA-Zaragoza propone asimismo elaborar un mapa municipal de sombra y confort térmico que permita conocer las diferencias existentes entre barrios y detectar itinerarios peatonales, plazas, zonas comerciales, colegios, centros de salud, paradas de transporte público y otros espacios especialmente expuestos.

Este diagnóstico permitiría establecer prioridades para aumentar progresivamente la cobertura de sombra en la ciudad consolidada y conectar las políticas de arbolado con la red municipal de refugios climáticos.

«Un refugio climático no puede ser solamente un edificio al que haya que desplazarse cuando hace 40 grados. La primera protección frente al calor tiene que empezar al salir de casa: en la acera, en la plaza, camino del colegio, del centro de salud o de la parada del autobús”, defiende Lasierra.

La coordinadora de CHA-Zaragoza recuerda que el cambio climático obliga a reconsiderar qué se entiende por infraestructura urbana. “Durante décadas hemos pensado en calzadas, tuberías, iluminación o transporte. En la Zaragoza de hoy, la sombra también es infraestructura pública y tenemos que planificarla como tal”.

Finalmente, CHA reclama que las futuras actuaciones incorporen desde su planificación las necesidades de vecinos y del comercio de proximidad, tanto en el diseño final como durante la ejecución de las obras.

«Queremos calles renovadas, pero sobre todo queremos calles vivas. Espacios donde se pueda caminar, comprar, encontrarse y disfrutar, también en verano. Las inversiones tienen que estar al servicio de quienes viven la ciudad todos los días”, concluye Ana Lasierra.

CHA ZGZ

La unica alternativa de izquierda aragonesista. Con independencia, coherencia y defendiendo los intereses de la ciudadanía.