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Virreinato de Nuevo Aragón

Alberto Alcaine Vijuesca, Secretario d’Organización y Formación de CHA-Zaragoza.

En la época del colonialismo americano, los Reyes españoles nombraban a sus representantes en las colonias (los virreyes) y estos gobernaban según lo que les ordenaban desde el Palacio. Tampoco sonaba mal: no existían conceptos como elecciones, descentralización o gestión participativa. No existía la propiedad pública y el territorio era dominio exclusivo del Rey.

Hace menos de un mes las aragonesas y los aragoneses votamos, como sujeto político que somos, en nuestras elecciones autonómicas. Lo hicimos principalmente para decidir cómo queremos que se gestionen nuestros servicios públicos: nuestra sanidad, la educación de nuestros hijos e hijas, el desarrollo de nuestras zonas rurales, la despoblación, los autobuses, el apoyo a nuestra cultura, la preservación de nuestra idiosincrasia, la forma de gobernar nuestros pueblos, el cuidado a nuestros paisajes, el apoyo a nuestros sectores productivos (desde la ganadería a la innovación), la gestión de nuestros bosques,… Cómo queremos que se gestione todo eso es lo que votamos el 8 de febrero.

No se trata ya de nacionalismo, se trata de ser soberanos, o como se decía en los 80, autogestionarios. No es que seamos mejores o peores, es que el sujeto político de todo esto somos los ciudadanos y ciudadanas de Aragón, quienes tenemos la condición política de aragoneses. En lenguaje constitucional: los españoles empadronados en Aragón. Por y entre esos participamos en el proceso electoral del 8 de febrero, aunque algunos partidos, de esos a los que le gusta desestabilizar para luego gritar pucherazo, acreditasen como apoderados a personas de fuera que, sin la condición política de aragoneses, vinieron a meter la bulla que nosotros y nosotras no quisimos meter, con la connivencia de la Junta Electoral. Pero eso es otro cantar.

Pues bien, esos mismos partidos, con la aquiescencia de sus virreyes, ahora vienen a explicarnos que los aragoneses les importamos una mierda, y que van a ser ellos quienes, desde Madrid, decidan lo que va a pasar con nuestra sanidad, nuestra educación, nuestros paisajes, nuestros autobuses, nuestra cultura, nuestra identidad, nuestra economía,…

Y el problema no es solo del sistema. El problema principalmente es de esos virreyes que no aman el territorio que gobiernan, que no piensan en el bien común de quienes dijeron querer representar el mes pasado, que no son capaces de plantar cara a sus amos, y que prefieren seguir medrando para poder entrar en la villa y corte. Eso sí, por la puerta de servicio como Martínez Soria con los pollos y sin hacer mucho ruido, no vaya a ser que el señor se moleste, o las palmeras descubran que Luchi en realidad se llama Luciana.

Contrafuero, gritaron algunos. Servilismo, gritaron otros. Y yo mantengo que no merecen representar al país que un día representaron los Lanuza, los Luna o los Aranda. O Don Joaquín Costa. Los intereses de las y los aragoneses dejaron de estar por delante. Sus deseos también. Sus condiciones materiales, su vida, quizá nunca fueron importantes.

CHA ZGZ

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