CHA reclama que la Ordenanza Cívica de Zaragoza diferencie entre incivismo y vulnerabilidad
Chuaquín Bernal valora la rectificación sobre la pernocta, pero rechaza que puedan ser sancionadas las mujeres prostituidas: “Una ciudad necesita normas, pero las multas no pueden sustituir a las políticas sociales. La convivencia se construye afrontando los problemas, no haciendo desaparecer de nuestra vista a quienes los padecen”.
Chunta Aragonesista ha reclamado que la nueva Ordenanza Cívica y de Convivencia, que será sometida mañana a aprobación en el Pleno extraordinario del Ayuntamiento, diferencie claramente entre las conductas incívicas y aquellas situaciones relacionadas con la pobreza, la exclusión o la vulnerabilidad.
El presidente de CHA-Zaragoza, Chuaquín Bernal, ha valorado que durante la tramitación se haya corregido el tratamiento inicialmente previsto para la pernocta en parques y jardines tras las aportaciones de las entidades que trabajan con personas sin hogar.
“Es positivo que el Ayuntamiento haya rectificado. Quien duerme en un parque porque no tiene otro lugar donde hacerlo no está protagonizando un problema de civismo, sino una situación de exclusión que necesita una respuesta social”, ha señalado Bernal.
CHA cuestiona, no obstante, que la pernocta continúe abordándose desde una ordenanza centrada en regular los usos del espacio público. “Podemos prohibir dormir en un parque, pero con eso no conseguimos que esa persona tenga un lugar donde dormir. El problema simplemente se desplaza a otra calle o a otro barrio”, ha advertido.
Mujeres en situación de prostitución
CHA muestra también su preocupación por que la Ordenanza permita sancionar tanto a quien solicita como a quien ofrece servicios sexuales retribuidos en el espacio público cuando se den las circunstancias previstas en la norma.
“No entendemos qué problema solucionamos multando a una mujer en situación de prostitución que se encuentra en una situación de pobreza, explotación o incluso ser víctima de trata”, ha afirmado Bernal.
Para CHA, la respuesta municipal debe partir de un principio claro: las mujeres en situación de prostitución no deben ser sancionadas ni criminalizadas. La prostitución no puede abordarse como una actividad ejercida en condiciones de igualdad entre quien compra y quien es comprada, sino en el marco de las desigualdades estructurales y de las múltiples formas de violencia y explotación que atraviesan la vida de las mujeres.
El Ayuntamiento debe actuar sobre la demanda y sobre quienes sostienen el sistema prostitucional mediante la compra de acceso sexual al cuerpo de las mujeres. Por ello, CHA defiende que las sanciones se dirijan a los prostituidores —los puteros— que solicitan, demandan o compran servicios sexuales, y nunca a las mujeres en situación de prostitución.
CHA considera necesario que Zaragoza cuente con una Ordenanza Abolicionista, siguiendo el camino emprendido por otras ciudades, que permita desarrollar una política municipal integral frente al sistema prostitucional. Una norma que sitúe en el centro la protección y los derechos de las mujeres en situación de prostitución, garantizando recursos, acompañamiento y alternativas reales, al tiempo que actúe sobre la demanda mediante la sanción de quienes compran acceso sexual al cuerpo de las mujeres.
Junto a la sanción de la demanda, es imprescindible combatir la explotación sexual y reforzar la detección de situaciones de trata, garantizando a las mujeres protección, acompañamiento y alternativas reales para salir de la prostitución. “Sancionar a las mujeres en situación de prostitución aumenta todavía más su vulnerabilidad; quienes deben asumir la responsabilidad son quienes generan y sostienen la demanda”, ha añadido.
Para CHA, una Ordenanza Cívica no puede sustituir una política pública específica frente a la prostitución. La respuesta no puede consistir en expulsar o invisibilizar a las mujeres del espacio público, sino en combatir las causas y las estructuras que sostienen el sistema prostitucional y en avanzar hacia una Zaragoza libre de explotación sexual y de prostitución.
CHA defiende la necesidad de contar con normas y sanciones frente al vandalismo y las conductas que perjudican deliberadamente la convivencia, pero reclama distinguirlas de los problemas sociales.
“Una ciudad necesita normas, pero las multas no pueden sustituir a las políticas sociales. La convivencia se construye afrontando los problemas, no haciendo desaparecer de nuestra vista a quienes los padecen”, ha concluido Chuaquín Bernal.
