Un año difícil
Alberto Alcaine, Secretario de Discurso y Estratechia de CHA-Zaragoza.
2 de septiembre, once menos diez de la noche. Me siento frente al televisor para ver en nuestra televisión autonómica el reportaje especial de “Objetivo” sobre los incendios de este verano. Realmente, ha sido un año muy difícil en nuestro país, y resulta muy interesante tener una visión global de lo que ha ido sucediendo, de la gestión de nuestro gobierno autonómico, de las emociones de las personas afectadas, de los retos que se nos plantean como país para dar respuesta a la realidad de los incendios.
El reportaje venía anunciándose desde dos días atrás en las promos de la propia cadena y en sus redes sociales. También habían hablado de él en los diversos programas informativos de la casa. Pero me encuentro con que, sin previo aviso, y en su lugar, adelantan la emisión de la película de serie “Z” programada para ese tramo nocturno en el que la audiencia apaga la tele: “Un año difícil”.
¿Qué ha pasado? ¿Quién ha dado la orden de no emitir un reportaje necesario para que la ciudadanía aragonesa tengamos esa visión global? ¿Qué conclusiones extraía?
Las aragonesas y los aragoneses nos preguntamos qué pasó en la gestión del incendio de Las Peñas de Riglos, cómo fue la coordinación del operativo, qué decisiones se tomaron; porque la sombra de la duda sobrevuela la tierra quemada. También en otros lugares, como en Orés. Ya desde entonces el colectivo de bomberos forestales mantiene una serie de protestas que han culminado en una huelga indefinida. Y no plantean solo reivindicaciones en torno a sus condiciones laborales: también denuncian que el dispositivo de INFOAR no está dimensionado para poder hacer frente a la realidad que estamos viviendo.
Además, necesitamos reflexionar sobre otras cuestiones, como la restitución del territorio afectado y, sobre todo, sobre las políticas de prevención que tenemos que poner en marcha para que nuestro territorio sea resistente y resiliente a un fuego que va a continuar ocurriendo debido a las situaciones meteorológicas a las que nos está llevando el cambio climático: tardes muy calurosas durante largos periodos de tiempo, alta disponibilidad de combustible en los montes y humedades relativas bajas. Un cóctel que nos ha llevado hasta casi las 50.000 hectáreas quemadas este verano.
Pensaba encontrarme con todo esto en un reportaje que esperaba, dicho sea de paso, que reuniera la calidad a la que nos tienen acostumbrados los equipos de trabajadores de las contratas de la televisión, que por cierto, aprovecho para decir también que tendrían que estar mejor pagados.
Sin embargo, me encontré con “Un año difícil”. Un año difícil para el ejecutivo, pero sobre todo para un buen número de personas que han visto arder su país, su territorio, sus montes, sus recuerdos, sus emociones, su identidad, sus vidas. Es un insulto a las gentes que han vivido los incendios en primera persona que este reportaje no se haya emitido.
Y es que tenemos una deuda como país con todas las personas afectadas por los incendios. Está en nuestra mano hacer una verdadera reparación del sufrimiento que han vivido durante este verano, pero sobre todo del que están viviendo ahora mismo cuando han regresado a las cenizas.
Parece ser que sí, que vamos a tener “Un año difícil”.
