No es crítica, es violencia
Mary Carmen Bozal,
Secretaria de Comunicación de CHA-Zaragoza y diputada electa de CHA en las Cortes de Aragón.
Hay quien pretende que asumamos que todo forma parte del juego. Que si haces política tienes que aguantarlo. Que las redes sociales son así. Que no pasa nada.
Pero no, no es normal que te inviten a tirarte de un quinto piso.
No es normal que te digan que deberías colgarte.
No es normal que alguien fantasee con ponerte “la boca en un bordillo”.
No es normal que, en lugar de rebatir una propuesta, te analicen el cuerpo, el peso, lo que comes o si haces suficiente ejercicio.
Eso no es crítica política. Es violencia.
El debate duro es legítimo. La discrepancia es sana. La confrontación de ideas es la base de la democracia. Lo que no es democrático es intentar deshumanizar a quien habla. Lo que no es aceptable es convertir el cuerpo de una mujer en arma arrojadiza para evitar discutir el fondo.
Cuando eres mujer, de izquierdas y además habitas un cuerpo no normativo, el odio se vuelve especialmente cruel. No se limitan a cuestionar tus decisiones políticas: cuestionan tu derecho mismo a ocupar espacio. El mensaje es claro: “no deberías estar aquí”.
La gordofobia no es una opinión estética. Es una forma de disciplinamiento. Sirve para ridiculizar, para desacreditar, para sugerir que antes de representar a nadie deberías adelgazar. Es un intento de reducir la voz política a una talla.
Y detrás de cada comentario hay una intención de desgaste. Que dudes. Que midas cada palabra. Que te canses. Que te retires.
Lo que no se ve es el esfuerzo que implica seguir. Leer amenazas y continuar. Sostener la exposición pública sabiendo que cada intervención puede traer una nueva oleada de insultos. Hacer política mientras gestionas la violencia.
Afecta. Claro que afecta, vas a terapia, creas red que sostenga y continuas.
Creo que señalar esta violencia también es una forma de combatirla, a veces es mejor eso que el típico “ no les hagas caso, ya se cansarán” La democracia no puede construirse sobre el silencio impuesto a golpe de humillación.
